sábado, 13 de enero de 2018

Opositar: compaginar estudio, trabajo, vida familar y/o social



¡Hola a todos!

Hoy os traigo la tercera entrada de esta especie de “serie” de temas que llevamos haciendo desde hace ya algunas semanas. Y como podéis ver por el título, se trata de compaginar la oposición con trabajo, vida social y/o familar ¿realmente se puede? ¿es posible mantenerlo todo?

Como ya os contaba hace meses en la entrada “No es que no quiera, es que no puedo”, la oposición es un “trabajo” en el que hay que cumplir unos objetivos semanales para poder llegar bien al examen. Todos sabemos que la oposición implica renunciar a muchas cosas. Renunciar a tardes de café con amigas, de compras y paseos, renunciar a fiestas y puentes. En muchos casos también implica no ver a la familia como lo hacíamos antes, no hacer planes con ellos como hacíamos antes, incluso en muchos casos implica renunciar al lado sentimental hasta conseguir la ansiada plaza. 

Respecto a poder compaginar trabajo y oposición, por poder se puede, claro que se puede, pero bajo mi humilde opinión creo que ralentiza mucho el objetivo. Es cierto que hay personas que por sus circunstancias no pueden dejar de trabajar y tienen que compaginar ambos mundos. También pienso que depende mucho del tipo de oposición. En mi caso, no creo que pudiera trabajar y estudiar una oposición en la que la media está en siete años y más de diez horas al día de estudio porque implicaría que esos siete años se convertirían muy probablemente en el doble de años o más y no creo que aguantase.

Compaginar la oposición con la vida familar y/o social creo que más fácil al principio de la oposición, o al menos en mi caso. Al principio, todo el mundo estaba concienciado de lo que hacía y no me “molestaban”, sabían que estudiaba y que no podía cortar el estudio para ir a dar un paseo. Las comidas, compras, quedadas, cafés y demás quedaban para el día libre. Pero a medida que pasan los meses y los años en la oposición, esos horarios que tenemos empiezan a no respetarse como antes. Posiblemente porque se acostumbran a vernos estudiar, ya es una rutina que estemos encerrados en la habitación y como llevamos tiempo haciendo lo mismo, surge el “vamos a comer fuera”, la respuesta siempre es la misma “no puedo”, pero la contestación a esa respuesta ya cambia, “solo estudias, sal y te despejas, por un ratito que no estudies no pasa nada” o el “esta semana lleva menos temas, no pasa nada por unos temas menos”. ¿Qué no pasa nada? Claro que pasa, no puedo, por ejemplo, llevar a la preparadora en dos semanas (porque he acumulado) lo que normalmente llevo en una. Por eso creo que a medida que pasa el tiempo es más difícil. 

A continuación os dejo vuestros comentarios con vuestras opiniones al respecto. Muchas gracias a todos por participar.

- No se puede, y si puedes es que no estás llevando bien la oposición. Puedes conservar una cierta vida social y familiar, pero muy limitada. El trabajo me parece inviable en las oposiciones voluminosas.

- Hola María, es claro que es una inversión de tiempo y dinero, no es nada barato opositar y además si no trabajas tienes el peso que tus padres son los que aportan el sustento económico. Es una renuncia constante a las cosas que te gustaría hacer y no puedes hacer, el sacrificio de estar en casa o en la biblioteca cuando el resto del mundo disfruta de su tiempo libre. Pero ahora bien, se puede compaginar todo, yo diría que no al 100%, puedes compaginarlo en tu día libre, en los mini descansos a lo largo del día, pero son más las veces que dices no a las que dices sí. Aun así, estamos en esto de manera voluntaria, luchando por un sueño que quizás se cumpla, por eso desde mi opinión es un sí pero no, si sales cuando tendrías que estudiar te remuerde la conciencia (al menos a mi), pero y lo bien que te lo pasas en el día libre haciendo todo aquello que de tiempo, exprimirlo al máximo. Y si hay suerte y llega el deseado día que tenemos nuestra plaza, entonces que se prepare el mundo, porque voy a disfrutar de todo lo que he renunciado durante este viaje.

- No se puede compaginar todo, y el que diga lo contrario: miente. Al menos, esa es mi opinión. Opositar y trabajar en la inmensa mayoría de los casos, y especialmente en las oposiciones "grandes", es imposible a menos que uno sea un fuera de serie absoluto, por la sencilla razón de que, al no serlo, la gente que no está trabajando podrá dar más y mejor que tú. La vida social es, sencillamente, algo accesorio mientras se oposita. Se convierte, más bien, en una herramienta para poder estudiar mejor. Uno tiene que tener sus rutinas, su gente de confianza con la que cuenta para las pocas cosas que hace, pero no se debe pretender más. Querer llevar una vida social normal al tiempo que se está opositando es un error de concepto que no puede salir bien. Además, ¿qué necesidad hay? Cuando uno se mete con esto, sabe que tiene que renunciar a algunas cosas, y al lado del sacrificio que implica una oposición, la vida social durante esos años es una nimiedad. Por último, la vida familiar es más importante, por quien se mete a esto con hijos. Si no tienes hijos, no hay problema, porque sea cual sea tu situación, tu familia debe entenderla, y se puede dar menos pero de más calidad. Si tienes hijos, hay que sopesarlo muy bien antes. No se puede ser el/la padre/madre ideal al tiempo que se prepara una oposición. Hay que segmentar el tiempo, y valorar que el que le robamos a nuestros hijos hoy, es en verdad una inversión para poder acompañarlos más tiempo en el futuro.
Jo, espero que no suene muy cenizo. Creo que, lo primero de todo, es ser capaz de renunciar a estas cosas y que, por lo demás, opositar no es TAN duro como se dice o piensa. Pero sí lo es cuando uno se empeña en hacer lo que no se puede, o en añorar aquello de lo que uno mismo ha decidido privarse.  
Mucho ánimo, María. Respecto al post anterior, no te preocupes, porque ESTA es la tuya. Empieza por verlo así seriamente, y no habrá razón para pensar en otras cosas. Un beso.

- Compaginar todo es muy muy difícil, pero creo que para clave está en que las personas de tu alrededor te entiendan, o al menos comprendan que dispones de muchísimo menos tiempo, y de que el estudio pauta tu ritmo de vida. Yo no llevo ni un año y ya he perdido amistades que para mí eran importantes, porque no comprendían lo que implica estudiar cada minuto que no estás trabajando, comiendo, durmiendo o en la ducha.

- @isabelsanchezvalenzuela9: a mí personalmente me está constando bastante el compaginar trabajo, estudios, etc, etc… y sobre todo organizarme a la hora de estudiar y eso me crea mucha ansiedad porque no llego. Me encantaría poder por lo menos un año dedicarme a estudiar sólo la opo.

- @noaimer: en resumen… demasiado, demasiado duro!! Pero no imposible! Las ganas lo pueden todo.

Espero que os haya gustado. Dentro de dos semanas saldrá publicada la siguiente entrada con el siguiente tema: Relaciones a distancia o verse cuando se pueda. Animaros a participar los que no lo hayáis hecho ya.

¡Muchas gracias por leerme! ¡Mucha suerte y ánimo a todos!

Un saludo!

María :)

sábado, 30 de diciembre de 2017

Opositar: cuándo dejarlo y cuántas veces intentarlo




¡Hola a todos!

Hoy os traigo la segunda entrada con el segundo tema que os propuse comentando el programa “Comando actualidad”. Y como podéis ver por el título, vamos a tratar el tema de hasta cuándo opositar, cuándo dejarlo.

En el programa, a la primera chica que entrevistan, le preguntan hasta cuándo intentarlo, cuándo es el momento de decir basta a la oposición si no se consigue aprobar. Pues bien, la chica, con los ojos vidriosos contesta que un verdadero opositor no se rinde, lo intenta hasta que lo consigue, se cae y se levanta las veces que haga falta hasta conseguirlo, pero ¿y si no llegamos a conseguirlo?, ¿cuándo hemos de dejarlo?

Cuando yo empecé a opositar, la primera vez que hablé con mi anterior preparador, me dijo que meterse en la oposición era una locura de la que había que intentar salir lo antes posible, que no podía ser la eterna opositora. Yo le contesté que mi intención era estudiar como máximo cinco años sin haber ido a examen (como si volviera a hacer la carrera le dije yo) y como máximo tres convocatorias, si no lo conseguía lo dejaría.

Empecé a estudiar, y empezaron a pasar las semanas, los meses y sin darme cuenta me planté en los tres años de oposición y la primera convocatoria. Era consciente que con ese tiempo de estudio y siendo la primera vez que me examinaba era difícil aprobar a la primera, por lo que esta convocatoria era más de prueba que otra cosa. Aunque como sabéis por entradas pasadas, llevé todo el temario y canté la hora entera, y sabiendo que era una toma de contacto, fui a por todas. 

Siguieron pasando las semanas y los meses, y casi sin darme cuenta, nueva convocatoria. Iba más preparada, ya sabía a lo que me enfrentaba, ésta podía ser la mía, tenía que ser la mía. Pero por circunstancias no pudo ser. Y ahí me entraron las dudas, ¿qué hago? ¿lo intento una vez más, lo dejo ya? Por esas circunstancias que pasaron, yo estaba tranquila conmigo misma, lo había dado todo, estaba contenta con el trabajo hecho por lo que una parte de mí me decía sigue, no lo dejes, puedes hacerlo. Pero la otra parte (era como el ángel y el demonio apoyados sobre mis hombros) me decía, déjalo ya, llevas años con lo mismo, cambia y empieza una nueva vida. Pero ¿y si lo intento una vez más?

Entonces, alguien relacionado con la oposición me dijo que esta convocatoria había sido mi oportunidad y la había dejado escapar y que por lo tanto ya había cumplido una etapa. ¿Peeeerdonaaa? Mi cara era todo un poema, no daba crédito a lo que estaba escuchando, ¿qué había dejado pasar mi oportunidad? Como si uno estudiara 12 horas al día para pasar el rato, por amor al arte. 

Yo decidí meterme en esto, yo decido cuándo dejarlo. Todos queremos dejarlo cuando se apruebe, pero si al final no se consigue, y seguimos intentándolo mientras pasan los años, el punto y final a esta etapa tiene que ser cuando uno ya no tenga ilusión ni motivación para levantarse cada día, cuando ya no queden fuerzas para continuar. Aunque nos pongamos plazos, no se cumplen, hay personas que tardan más y otras que tardan menos, pero se consigue. No sabemos si la próxima va a ser la nuestra. La vida consiste en caerse y volverse a levantar, y la oposición es lo mismo. Se intentará hasta que ya no queden ganas de seguir luchando por nuestros sueños, cuando esos sueños ya no existan.

A continuación os dejo vuestros comentarios y opiniones y en los que hay unanimidad sobre el tema.

- Yo diría que depende tanto de la persona y sus circunstancias, que no creo que sea ni siquiera bueno opinar. Me imagino que es una voz interior la que te lleva a pensar que ha llegado la hora de dejarlo, o de ponerse un límite. Creo que lo mejor es seguir la intuición propia y no dejarse condicionar por otros, para bien ni para mal.

- Querida María me parece una iniciativa muy interesante que podamos dar nuestra opinión sobre ciertos temas para poder conocernos todos un poquito más y poder ver otras perspectivas de la oposición que nos pueden dar un poquito de luz en este largo camino. 
Me gustaría contestar a las preguntas de cuándo es el momento de dejarlo si no se aprueba y cuántas veces intentarlo. 
Pues bien, quiero comenzar destacando que esto no es una ciencia exacta, qué cada persona es un mundo y que quizás no es adecuado abordar la cuestión en unos términos tan categóricos cómo algunos preparadores u opositores sí se atreven a hacer. 
Al respecto considero que la cuestión no debería ser tratada desde un punto de vista objetivo, estableciendo el momento en que todos los opositores deben abandonar su sueño. Creo que esta cuestión es puramente interna y que el momento adecuado es precisamente  cuando ya ha dejado de ser tu sueño, cuando ves que ya no te compensa y que ni siquiera la idea de aprobar te reconforta porque no eres feliz en el camino hacia la meta.
En definitiva todo opositor que aún se sienta con fuerzas debería seguir sin importar los años que lleve o la edad que tenga porque cómo muchas veces dice Justito el notario “el que resiste, gana”.  
Fdo. Isabel Rodríguez Navarro


- Cada uno tiene que decidir cuándo es el momento de dejarlo porque es el propio opositor el que se pasa las horas encerrado en la habitación/biblioteca por lo que nadie puede ni debe decidir por él. Se seguirá hasta que ya no queden fuerzas para continuar. Un saludo.

-  Nadie que no sea el propio opositor debería decidir sobre este tema. Cada uno decide libremente empezar a opositar de la misma manera que cada uno libremente debería decidir cuándo dejarlo. 

- Si las circunstancias , tanto familiares, personales como económicas lo permiten, creo que se debería seguir cuantas veces haga falta. No hay fecha de caducidad para cumplir los sueños. Como dice el dicho "insistir, resistir, persistir y nunca desistir". 

Espero que os haya gustado. Muchas gracias a los que me mandáis vuestras opiniones y/o comentarios. La próxima entrada, dentro de dos semanas, será sobre el siguiente tema "Es una inversión de tiempo y dinero en la mayoría de casos, pero también supone la renuncia y el sacrifio de muchas otras, ¿se puede compaginar todo? ¿trabajo, vida social y familiar?". Animaros a participar. 

¡Muchas gracias por leerme! ¡Mucha suerte y ánimo a todos! 

Un saludo!

María :) 

sábado, 16 de diciembre de 2017

Opositar: un sueldo para toda la vida o vocación



¡Hola a todos!


Hoy empezamos con la primera entrada de los temas que os planteé y que se abordan en el programa “Comando Actualidad”. 


Aquí están vuestras opiniones:

- Hola María, muchas gracias por dejarnos participar. Me parece una iniciativa muy buena para que todos podamos dar nuestro punto de vista y así acercarnos más entre nosotros. Respecto del primer tema que planteas pienso que depende del tipo de oposición. Es cierto que la oposición, cuando consigues la plaza te da una estabilidad económica que no te da otro trabajo, pero en oposiciones largas como la tuya o judicaturas (que es la mía), tiene que haber algo de vocación para dedicar tantos años a estudiar. Como bien sabemos, la oposición implica la renuncia de muchas cosas y uno no lo hace si realmente no hay algo de vocación. Un saludo!


- Hola María. Creo que depende mucho del tipo de oposición. Creo que en oposiciones más cortas suele primar más la seguridad económica que da conseguir la plaza que la vocación, aunque eso no significa que el 100% oposite por un sueldo para toda la vida. Me ha parecido una iniciativa muy buena. Un saludo.


- Yo creo que sí. Una cosa no quita la otra, pero si no fuera por esa seguridad que aporta aprobar la oposición, creo que no tendría sentido un esfuerzo tan grande. 


- Hola María. Por casualidad he dado con tu blog y me parece muy buena idea que podamos dar nuestra opinión respecto a varios temas que concierne la oposición. En mi caso te diré que tras varios años trabajando en la banca, fruto de la crisis, la entidad en la que trabajada cerró varias sucursales y varios compañeros nos vimos sin trabajo por lo que en mi caso, sí es más una cuestión de seguridad económica, de saber que no me va a faltar trabajo y poder mantener a mi familia que vocación. 


- Yo creo que no debemos olvidar la seguridad que da conseguir la plaza y debe suponer un aliciente más para dar el máximo cada día en el estudio aunque también creo que algo de vocación hay cuando uno decide meterse en una oposición y dedicarse plenamente al estudio.


- Creo que una cosa va ligada a la otra. Los que decidimos opositar sentimos algo de vocación para decidir sacrificar varios años y tantas cosas por el camino, si bien la recompensa de ese sacrificio es esa seguridad laboral y económica que da la plaza. Buena iniciativa. Un saludo.



Por mi parte pienso, y quizás porque estoy haciendo una oposición larga, que la vocación existe y tiene que estar. No me imagino 6-7 años estudiando una media de doce horas al día, renunciando a tantas cosas sin que haya algo de vocación. Por lo que pienso también que depende del tipo de oposición que se haga. Aunque tampoco me olvido de esa seguridad y estabilidad que da aprobar. Saber que en cuanto apruebe podré independizarme, comprarme una casa, un coche, viajar, en definitiva, hacer todo lo que ahora no puedo hacer. Y es que al final, haya o no vocación, eso depende de cada uno, la recompensa merece el sacrificio.


La próxima entrada será dentro de dos semanas con el siguiente tema: “¿Cuándo es el momento de dejarlo si no se aprueba? ¿Cuántas veces intentarlo?”. Animaros a participar y dar vuestra opinión. Gracias a todos los que habéis dejado vuestra opinión para esta entrada. 


Mucha suerte y ánimo a todos! 


Gracias por leerme!


Un beso!


María :)