¡Hola a todos!
Hace tiempo leí que los
opositores éramos algo egoístas con nuestros horarios y el querer que el resto
del mundo respetase esos horarios. Sobre todo con los amigos y los planes a los
que siempre o casi siempre renunciamos con la “excusa” de que hay que estudiar.
Pues bien, yo no creo que seamos
egoístas. Y no lo creo porque aunque no es la misma situación (no tenemos un
sueldo y no está reconocido como tal), tenemos un trabajo. Un trabajo que
consiste en memorizar equis temas cada semana. Un trabajo del que hay que rendir
cuentas una vez a la semana (o más) ante el preparador (que es nuestro jefe).
Un trabajo que nos obliga a tener unos horarios y cumplirlos. Un trabajo que
nos obliga a ser disciplinados y constantes (nuestro “jefe” no nos despedirá,
pero sí corremos el riesgo que nos diga que no valemos para esto si no
cumplimos unos objetivos semanales).
Bajo mi humilde opinión, que te
propongan ir a tomar algo a las 5 de la tarde y decir NO, no es ser egoísta. Si
estuviéramos trabajando de verdad, con un jefe de verdad, unos horarios de
verdad y unos objetivos a cumplir de verdad, ¿abandonaríamos nuestro puesto de
trabajo antes de hora para quedar con los amigos? Yo creo que no.
En mi caso, he de decir que tengo
mucha suerte con mis amigos. A día de hoy mis amigos de verdad son los de la
carrera y son conocedores de lo que implica una oposición. Es más, una de mis
mejores amigas ha pasado por una oposición y ya tiene su plaza. Con lo cual,
desde el primer día han respetado mi estudio y mis horarios. Cada vez que se ha
propuesto algo ha sido en horas en las que yo no tenía que estudiar, ni ellos
que trabajar. Así que por eso lado no me quejo, en absoluto. Y lo mismo al
revés, cuando he salido pronto de un cante me he esperado a que acabaran su
jornada laboral para ir a tomar algo y no por eso he pensado que son egoístas.
Que cada uno tenga su trabajo, un
camino que seguir, ha provocado que con el tiempo cada vez sea más difícil
vernos tan asiduamente. Y no sólo por mí y mis horarios, sino por todos. Así
que no creo que sea egoísta.
A los demás conocidos y no tan
amigos sí he tenido que decir en más de una ocasión eso de “no puedo, tengo que
estudiar”. Y automáticamente te responden “si no pasa nada, nadie se va a enterar. Si no
estudias hoy ya lo harás mañana”. ¿Qué no pasa nada? Pues sí pasa. Para mí sí
pasa. No sabéis lo que es ir al preparador con miedo, rezando para que no te
pida el tema que menos llevas mirado porque has estado fuera de casa en vez de
estudiando lo que toca, porque total, no pasa nada si hoy no estudiamos, nadie
se va a enterar. O tener que aguantar la “charla” del preparador porque has
bajado el ritmo y eso no puede ser (tú sabes perfectamente por qué has bajado
el ritmo, pero aguantas el chaparrón).
A todas estas personas, os
aseguro una cosa, más me gustaría a mí pasarme el día en la calle sin nada que
hacer y sin tener que estar pendiente del reloj, pendiente de volver a casa
porque se acabó mi descanso para ponerme a estudiar con la pereza que eso da.
Pero ahora, durante estos años, este es mi trabajo.
Es cierto que hago esto porque yo
lo he elegido, pero he elegido sacrificarme estos años y decir NO ahora para
conseguir lo que realmente quiero y para que el día de mañana pueda decir SI.
Sí a todos los planes habidos y por haber, decir SI sin tener que mirar
relojes, sin pasar pena porque me quedan tantos temas por mirar y no llego.
Decir sí porque me apetece y no tengo otra cosa mejor que hacer.
De verdad que es que no quiera, ¡es
que no puedo! Para mí esto es serio. Para mí esto sí es un trabajo.
Gracias por leerme!
Un beso!
María :)